Paz en espera, una realidad del Siglo XXI

By Gobierno de Chile / CC BY 2.0 / Wikimedia Commons

Paz en Espera

Las posibilidades de encontrar a un país, devastado por la violencia, en un momento de reconciliación y perdón, pareciera que se hubieran multiplicado al finalizar un acuerdo de paz que llevaba más de cuatro años en La Habana, Cuba. No obstante y en vista de la negación de más de 6’430.000 votantes, a la refrendación del Acuerdo Final para la terminación del Conflicto y la construcción de una paz estable y duradera, todas las esperanzas de empezar un nuevo libro, con la historia de Colombia, se fueron diluyendo con cada empoderamiento de la oposición al acuerdo, tanto en los medios de comunicación como en las redes sociales.

La constante siempre fue la confusión. Alrededor de las campañas a favor y en contra del Acuerdo de Paz, se tejieron incongruencias respecto al contenido del documento redactado entre los líderes de la guerrilla de las FARC y los delegados del gobierno, sentados por largas jornadas, atendiendo las peticiones de los insurgentes y concediendo las demandas de los delegados del Estado. Pareciera que al final todo ese tiempo, no hubiera servido de nada, ni hubiera sido considerado por la mayoría de colombianos que atendió el llamado a las urnas.

No se tuvo en consideración que, por un largo período de guerras ideológicas enredadas en la corrupción, millones de colombianos y colombianas murieron, fueron vulnerados, violadas, violados, humillados y llevados a empuñar un arma sin saber la razón, sin tener un motivo y sin tener el deber, el derecho o tan siquiera el deseo de hacerlo, sobre todo a aquellos inocentes que no habían cumplido ni los diez años y que fueron forzados a crecer con el odio y no con el amor como es debido.

Los más de seis millones de votantes que ejercieron su derecho no tuvieron en cuenta el derecho de más de seis mil personas que por diversas razones y circunstancias fueron llevados a integrar las filas de esta guerrilla y que hasta ese 2 de octubre, también estaban esperanzados en cambiar la historia de sus vidas.

Después del resultado del nombrado plebiscito, el país entró en un estado de incertidumbre en el que se replegaron nuevamente los guerrilleros, volviendo a sus campamentos y subiendo la empuñadura de sus armas. Iván Márquez miembro del secretariado de las FARC, trinó de inmediato, en su cuenta de twitter, el desacuerdo con el resultado y la firmeza en mantener lo pactado apelando a la legitimidad del mismo: “El Acuerdo Final ha sido firmado como ACUERDO ESPECIAL y depositado ante la Confederación Suiza. Ello le confiere innegable efecto jurídico” (Márquez), con lo cual dejaba en claro su propósito de avanzar en lo negociado, pero su negada disposición a volver a la mesa de los diálogos de paz.

A lo largo de varias semanas el miedo a posibles represalias tanto del Ejercito Nacional como de las FARC se acrecentó, pero el gobierno colombiano, en manos del presidente Juan Manuel Santos decidió dar la voz a los líderes de la oposición al acuerdo. Él mismo se reunió con el ex presidente y actual Senador de la República Álvaro Uribe Vélez, quien en medio de más intrigas seguía alardeando de una victoria, que en últimas obstruía el proceso que estaba a punto de ver la luz con la refrendación. Se lograron incluir las propuestas de los líderes por el NO, en el Acuerdo Final de Paz, a pesar de insistentes réplicas y negativas al Nuevo Acuerdo, se volvió a firmar en una ceremonia más austera en el Teatro Colon de Bogotá.

Después de largas jornadas de debates en el Congreso, hemos llegado a un punto ciego en el que la mayoría de representantes han apoyado el Nuevo Acuerdo, y que sin embargo y debido las demandas constituyentes no han logrado llegar al punto de avance e implementación de los acuerdos. Por esto se ha previsto y aprobado en la Sala Plena de la Corte Constitucional el mecanismo denominado Fast Track, con lo cual se permite que los proyectos establecidos mediante el Nuevo Acuerdo de Paz tengan mayor prioridad y rapidez al momento de debatirlos en el congreso, con lo cual los avances de paz serán toda una realidad para los colombianos, en el menor tiempo posible.

Todos estos mecanismos de aprobación, demandas y debates han retrasado en cierto sentido, el hecho de alcanzar la paz después de más de 50 años en guerra. Las dilataciones, como en este caso, pueden ser más perjudiciales y lo importante del acuerdo, es justo eso, que todo un país esté en acuerdo con lo dialogado por sus representantes y la Guerrilla de las FARC, y ya no es momento de generar más discordias infundadas, sino de levantar la voz para ayudar, proclamar las mejores condiciones de todo este proceso y avanzar hacia la construcción de una nueva sociedad.

Lorena Pulido

Colaboradora en icronox
Soy Comunicadora Social y actualmente trabajo como Copy Writer, coordinando algunas plataformas de ahorro como Cuponoff. Aunque también soy apasionada de los temas de actualidad, política y sociedad. Me interesa saber cómo podemos ayudar a construir una mejor calidad de vida y en ese sentido, creo que lo más importante es interesarse por el territorio que se ocupa y cómo conservarlo de la mejor forma. Me encanta saber de historias de éxito en cualquier campo y disfruto de las lecturas que enriquecen nuestra cotidianidad y nos hacen reflexionar sobre el futuro.

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