Latinoamérica, integremos nuestra energía, Tabaré Arroyos Currás

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Ilustración / Lenna Mckenna / EFEverde

Latinoamérica: ¡integremos nuestra energía! Por Tabaré Arroyos Currás, WWF

Tabaré Arroyos Currás escribió esto una semana antes del Cop21 Paris 2015. Su opinión da mucha razón sobre el potencial que tiene América Latina y el Caribe en la producción de energía limpia.

Tenemos los recursos. Existe la tecnología. Y lo necesitamos con urgencia. Si se toman decisiones políticas en la dirección correcta América Latina y el Caribe podría volverse un líder global en la producción de energía limpia.

Se calcula que si explotara su enorme potencial renovable no hidroeléctrico como la energía eólica o solar, podría proveer 20 veces más la demanda de electricidad prevista para 2050.

Esta semana puede surgir ese liderazgo. Ya llegaron a París los líderes políticos del mundo para adoptar un nuevo acuerdo global que le haga frente al cambio climático. Pero en la capital francesa está en juego mucho más que un nuevo tratado multilateral: se está apostando por un cambio global, especialmente por una transición energética. Actualmente la quema de combustibles fósiles en el mundo representa 65% de los gases efecto invernadero que se emiten anualmente, de los cuáles 25% corresponde a la generación de electricidad y la producción de calor industrial.

Si queremos garantizar un futuro climático seguro para la humanidad tenemos que cumplir con la meta global de no superar más de 2ºC en relación con la temperatura preindustrial. Y eso significa cambiar nuestro modelo energético. Invertir en las fuentes de energía limpia y tomar decisiones difíciles para abandonar la energía fósil.

Hoy, esa transición es posible porque muchas de las barreras que antes nos separaban de un mundo impulsado por fuentes renovables han caído como fichas de dominó. Los costos se han reducido significativamente, las tecnologías han mejorado en su desempeño, la sociedad está más informada de las alternativas y no puede haber mejor coyuntura. Más de 180 países, que representan el 95% de las emisiones globales, pusieron sobre la mesa su compromiso para reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero en la próxima década. Muchos de ellos ven en las energías renovables la clave para cumplir con sus metas.

Esto es una enorme oportunidad para el desarrollo de América Latina y el Caribe y para el bienestar de sus 620 millones de personas. Aunque cerca del 50% de la electricidad de la región proviene de las grandes hidroeléctricas, la otra mitad viene de energía fósil. Año tras año sus emisiones crecen cerca de 5% a medida que aumenta su población y su demanda energética. A esto se le suma, la vulnerabilidad a los fenómenos climáticos extremos como el Niño y la Niña que son cada vez más intensos y frecuentes. La sequía afecta la disponibilidad de agua para las presas. Los fenómenos meteorológicos extremos dañan las redes de transmisión e impactan la infraestructura para transportar gas y petróleo.

La región tiene que volverse inteligente climáticamente. Es decir, ser capaz de reducir sus emisiones a la vez que se adapta a los embates del cambio climático. Y para ello hay una receta perfecta: integrarse. La integración eléctrica regional es una oportunidad para maximizar su potencial energético, optimizar el uso y la gestión de la red, aumentar la penetración de energías renovables a lo largo de los países y reducir emisiones de carbono de la región.

¿Cómo? Avanzar en la consolidación de proyectos e iniciativas de interconexión eléctrica existentes; armonizar los marcos regulatorios; y aprovechar eficientemente su potencial energético. Al integrar las fuentes de producción de energía entre países se puede abastecer de una forma confiable, flexible y sostenible a la región. Inclusive, se puede llegar a las 34 millones de latinoamericanos que no tienen acceso a la electricidad. El objetivo es que los sistemas energéticos se complementen y que la energía llegue a quien la necesite.

Para cumplir con este sueño energético los países y el sector privado tienen que trabajar de la mano. Se necesita, cooperación, coordinación y una visión común. Ahora nuestros líderes están en París para determinar cómo, entre todos los países del mundo, vamos a frenar el calentamiento del planeta. Solo lo lograremos si nos integramos. Solo seremos exitosos si lo hacemos juntos, si colaboramos.

@efeverde / Tabaré Arroyos Currás

Por: Tabaré Arroyos Currás, Asesor global en energía, WWF.

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