¿Cuál es el secreto del cine de terror?

Cine de terror

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¿Cuál es el secreto del cine de terror?

Aunque las obras de género suelen ser menospreciadas por ser demasiado formulaicas, desarrollar una ficción dentro de una determinada etiqueta no siempre es fácil, ya que las convenciones en las que se basan son fácilmente parodiables y, por lo tanto, cada vez más difíciles de respetar.

En concreto, el género de terror ha sufrido constantes parodias, reinvenciones, subversiones… que cuesta encontrar una obra genuinamente terrorífica. Las clásicas novelas han sido adaptadas con Abbott y Costello, las películas slasher que apelan al horror más instintivo han tenido mil secuelas que ensucian incluso a la original, y los nuevos productos cinematográficos acaban suscitando más chillidos que pesadillas. Si bien el género ha contado con historias interesantísimas en todos los medios donde ha aparecido, los últimos años parecen haber desgastado esta manera de relatar hasta el punto de que la crítica suele ignorar todo producto que se englobe en este conjunto.

Esto sucede, simplemente, porque muchos guionistas, escritores o desarrolladores de videojuegos tratan de imitar las convenciones del género sin comprenderlas, lo que provoca que se imiten los aspectos superficiales del terror sin ahondar en sus verdaderas características, que se mantienen en todas sus formas. Pero solo en sus buenas historias, claro.

Sobrepoblación

El primer error que muchos de estos malos narradores suelen cometer es la sobrepoblación del relato con toda clase de criaturas, visiones o escenas que quizás por separado serían aterradoras, pero que en su conjunto acaban formando un collage sin ningún tipo de cohesión. Si todos estos momentos o antagonistas tuvieran un hilo que les uniera, seguramente causarían una mayor impresión en el lector o espectador, pero muchos creadores inexpertos o directamente incompetentes prefieren optar por un exceso que solo asustara a niños y preadolescentes, y solo si es la primera experiencia que tienen con este incomprendido género. Lovecraft ya explicó en su texto Nota sobre el arte de cuentos fantásticos que los elementos irreales del terror deben ser introducidos de manera gradual, partiendo de una premisa creíble, para que el lector se tome en serio la narración.

cine de terror

Dominio Público / Wikimedia Commons

La escala

Esta forma infantil de tratar las historias de terror viene de la creencia de que una historia es más aterradora cuanto mayor sea la amenaza que presenta. Si esto fuera cierto, películas como La guerra de las galaxias serían alabadas como obras maestras del horror por la potencia destructiva de la Estrella de la Muerte y filmes como Misery serían denostados por todos los acérrimos del género. Si lo importante no es la amenaza que se presenta, ¿qué lo es? Misery resulta muy reveladora en ese aspecto, ya que muestra a un protagonista inválido, que debe enfrentarse a una fanática que le tiene encerrado. Esta mujer, que no sería una amenaza para personajes de la talla de Mclane o Rambo, es un obstáculo insalvable para el tullido escritor. Y aquí tenemos uno de los secretos principales del terror: la escala. Si no sentimos realmente que el protagonista está amenazado, la ficción que se nos presenta no resultará atractiva. Sea cual sea la amenaza (un demonio, un asesino o la propia locura), tiene que parecer imbatible para un protagonista que parece irremisiblemente condenado.

Sin embargo, no basta con desarrollar al protagonista: de nada sirve si no nos preocupamos por el destino del protagonista. ¿Cuántas veces hemos deseado que muera el unineuronal atleta o la irritante animadora en un slasher, y hemos reído con sus tragicómicas defunciones? Eso acaba con el ambiente de terror inmediatamente, y solo logra que el espectador se centre en el gore o en el morbo que provoca el asesino. Esto no tendría por qué ser malo en un filme consciente de sus limitaciones, con un presupuesto ajustado, que trate de subvertir el género, pero resulta fatal en una película que quiere ser tomada en serio. Aunque los estereotipos pueden ser un recurso interesante para agilizar la narración y eliminar explicaciones innecesarias sobre la personalidad de algunos secundarios, siempre se debe aportar algo a estos estereotipos para que acaben desembocando en alguien que no queremos que sea degollado. La empatía acaba resultando un elemento de lo más esencial en una historia de terror, ya que no podremos sentir el miedo en nuestras carnes si no nos identificamos, aunque sea ligeramente, con el personaje que se encuentra amenazado.

Humanidad

Por lo tanto, un relato de este tipo tiene que realizar un ejercicio de humanidad, incluso en sus variantes más comerciales, para ser realmente eficaz. Debe contagiarse de un fragmento de esa complejidad que se le otorga a los seres humanos desde otros géneros más valorados para no ser solo un festival de sangre y gritos agudos. No debemos olvidar que sin Ripley no existe el xenomorfo, y que el demonio que aparece en El Exorcista no sería ni la mitad de horrible sin el contraste con ese honrado padre.

En definitiva, el protagonista tendrá que ser cada una de las personas que leen, ven o escuchan esa aterradora historia. Ya habrá tiempo para desarrollar al antagonista después.

Máximo Simancas Fernández

Máximo Simancas Fernández

Blogger invitado
Estudiante de Periodismo. Interesado en el cine y el arte que empieza a sospechar que no podrá ganarse la vida con esto. Ha colaborado en distintas páginas de Internet, pero no de manera profesional.
Página web: peliculasdestrictactualidad.wordpress.com
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